M.C.Manco y de La Mancha

Año 2015 de nuestra era. Un hidalgo defenestrado y manco es despertado de su descanso eterno por ruidos y extrañas voces que no entiende. Tampoco entiende qué hace allí. No sabe su nombre, ni por qué está rodeado de libros. La única pista palpable que tiene para empezar a esclarecer el misterio es una vieja tabla grapeada con las iniciales M.C. Los avatares de una vida penosa y sustentada por el fracaso le han convertido en un hombre mohíno, envidioso, desconfiado y vanidoso, pero noble, sincero y humano que pasa sin orden ni rumbo por las escenas de un Quijote que no sabe que ha escrito. Los libros que adornan su palacio del desasosiego despiertan en él los recuerdos de su vida, pero no de su obra. Empieza la búsqueda de uno mismo.
Empieza la búsqueda de un destino glorioso. En su pelea constante consigo mismo, con el mundo, sus coetáneos, el peso de su historia, Dios, la cárcel, el amor, la guerra y su brazo (que no está tan muerto como parecía) basará su propio espectáculo, queriendo mostrar que uno no se cae si no es empujado. Quiere demostrar al auditorio que es un gran artista, el más grande de los autores, que el mundo se equivoca, que todos son peores que él, que todo lo que toca puede llegar a ser un éxito, que la vida siempre es otra cosa. Pero no… o quizás sí. Se apagan las luces, empieza el espectáculo…

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